De pie allí, junto a su cama, rodeada de dibujos y una caja de pequeñas estrellas de papel, algo dentro de mí finalmente cambió.
La bondad no tiene que ver con el ADN.
No se trata de cuánto tiempo haya estado alguien en tu vida.
Se trata de estar presente cuando realmente importa.
Y fue un niño de nueve años, que doblaba estrellas de papel entre el dolor y la esperanza, quien me enseñó eso.
Pour voir la recette complète, rendez-vous à la page suivante ou cliquez sur le bouton « Ouvrir » (>) et n’oubliez pas de la partager avec vos amis sur Facebook.
